viernes, 10 de septiembre de 2010

Soledad, Frustración y Abandono Virtual

Me parece oportuna la reflexión, sobre la Soledad, Frustración y Deserción Virtual, problemática que analizamos en el Curso de Formación en Tutoria Virtual de la OEA(2007), muy buen curso que les recomiendo realizar.

"La tutoría virtual, desempeña un rol muy importante en la educación virtual, por ello es importante destacar sus funciones de motivación y orientación hacia los estudiantes virtuales.

Una forma interesante, de entrenamiento para los potenciales tutores es asumir en determinadas circunstancias el rol de tutor, aprovechando prácticas de simulación.

En el caso presente, se analiza la problemática de una estudiante virtual en una situación de soledad virtual, que luego puede pasar a la frustración virtual y finalmente en deserción virtual".

Soledad, Frustracion y Desercion Virtual
Los invito a debatir esta importante problemática.
Atentamente

Ramiro

martes, 7 de septiembre de 2010

Evaluación por competencias

Definida por la Real Academia como "señalar el valor de una cosa" la evaluación, en el proceso educativo es un instrumento que forma parte del proceso enseñanza - aprendizaje, imprescindible para apreciar el aprovechamiento del estudiante, verificar en que medida ha logrado las competencias previstas y para que el docente mida su propia intervención educativa reajustar así sus actividades subsiguientes.

La evaluación se convierte en un proceso más de la enseñanza - aprendizaje y presenta las siguientes características:

  • Formativa y formadora: ayuda al proceso enseñanza - aprendizaje, no tiene carácter de selección, en el sentido de ser un juicio que consagra a unos y condena a otros.
  • Continua: permanente durante todo el proceso y no se limita sólo al momento del examen.
  • Integral: integra los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales.
  • Sistemática: se realiza de acuerdo a un plan y criterios preestablecidos.
  • Orientadora: tanto del estudiante en su proceso de aprendizaje, como al docente en su capacidad de enseñar.
  • Cooperativa: procura que en el proceso de evaluación se integren todas las personas involucradas en el proceso de enseñaza - aprendizaje.
  • Flexible: depende de la situación contextual en que se desarrollan los estudiantes y en los acontecimientos inesperados.

La evaluación por competencias difiere del método de evaluación tradicional. Evita que el docente se transforme en un juez más que en un maestro y que el estudiante aparezca como un interrogado, donde hay que encontrar específicamente lo que no sabe.

Si la evaluación es emitir un juicio de valor, el educador debe de dejar bien claro, no con explicaciones sino con actitudes y comportamientos, que una cosa es el valor de las personas y otra es el valor de lo que pueda aprender o no. El proceso de enseñanza - aprendizaje tomado como la capacidad de adquirir una metodología de apropiación o internalización de los conocimientos, debe promover esencialmente la capacidad de "aprender a aprender".

En la evaluación por competencias es importante definir qué es lo que se va a evaluar (objetivo de la evaluación) se plantea evaluar la capacidad de los estudiantes, de interrelacionar lo aprendido y la manera creativa de resolver los problemas (evaluación conceptual). Otro aspecto importante es la evaluación del manejo de métodos, técnicas, destrezas y habilidades específicas (evaluación procedimental) finalmente se evalúa los aspectos que tienen que ver con la personalidad, el modo de ser y hacer del estudiante (evaluación actitudinal)

En la evaluación por competencias, el momento de la evaluación también es importante y preocupa al docente universitario. La evaluación debe ser continua y permanente, sin embargo existen tres momentos claves para ello: son la evaluación inicial, la evaluación formativa y la evaluación formativa, las cuales explicarán en los tipos de evaluación.

· Evaluación inicial, diagnóstica: proporciona al docente la información de las competencias previas adquiridas en los niveles anteriores, establece el nivel de conocimientos, habilidades, actitudes, valores, etc, que los estudiantes tienen al inicio de la tarea docente.

· Evaluación formativa: o evaluación de proceso, se realiza durante el proceso enseñanza - aprendizaje, es seguimiento que se realiza a lo largo del proceso y nos da información de los progresos del estudiante y las dificultades que va encontrando, nos proporciona, elementos de juicio que sirven para reajustar los métodos y estrategias pedagógicas.

· Evaluación sumativa o de producto: se realiza al final del proceso de enseñanza - aprendizaje, es el análisis de los resultados obtenidos en cuanto al aprendizaje de los estudiantes, certifica y legitima en el sistema educativo, la promoción del estudiante a un nivel superior.

La evaluación por competencias requiere de instrumentos o procedimientos de evaluación para lograr sus objetivos. Los instrumentos hacen referencia a la utilización de tácticas o medios que permiten reconocer y registrar los grados de aprendizaje y que realmente permitan ver que el estudiante ha adquirido un "saber" y un "saber hacer" en contexto.

Evaluar en el proceso Enseñanza - Aprendizaje

Desde el marco de interpretación constructivista de la enseñanza y el aprendizaje, la evaluación es una actividad que debe realizarse tomando en cuenta no sólo el aprendizaje de los estudiantes, sino también las actividades de enseñanza que realiza el docente y su relación con dichos aprendizajes(Coll y Martín, 1996). En este caso, las acciones evaluativas se encaminarán a reflexionar, interpretar y mejorar dicho proceso desde adentro del mismo (evaluación para y en el proceso enseñanza -aprendizaje).

En algunas ocasiones, como señalan Coll y Martín, la toma de decisiones y la búsqueda de mejoras estarán más dirigidas a los procesos de aprendizaje, en otras, a las acciones o estrategias educativas, aunque lo ideal es que sean contempladas ambas dimensiones y las complejas relaciones que establecen.

Cuando se ha hablado de la diferenciación entre los dos tipos de decisiones que pueden establecerse con base en un juicio evaluativo, ya se estaba de hecho pisando terreno sobre los dos tipos de funciones que es posible distinguir en la evaluación de los aprendizajes, a saber: la función pedagógica y la función social (Coll y Martín, 1996; Coll y Onrubia, 1999; Jorba y Sanmartí, 1993; Marchesi y Martín, 1998)

La función pedagógica tiene que ver directamente con la comprensión, regulación y mejora de la situación de enseñanza y aprendizaje. En este sentido, se evalúa para obtener información que permita, en un momento determinado, saber qué pasó con las estrategias de enseñanza y cómo es que están ocurriendo los aprendizajes de los estudiantes, para que en ambos casos sea posible realizar las mejoras y ajustes necesarios. En consecuencia, esta función pedagógica es un asunto central para la confección de una enseñanza verdaderamente adaptativa.

Ampliando un poco más, puede decirse que la función pedagógica se integra al proceso de enseñanza como una genuina evaluación continua, dirigida a tomar decisiones de índole pedagógica y que verdaderamente justifica o le da sentido a la evaluación. En este sentido, los objetos de la evaluación no sólo son los procesos de aprendizaje de los estudiantes, sino también el proceso mismo de la enseñanza.

Sin embargo, no es común que en las prácticas evaluativas que se llevan a cabo en las aulas se recupere la función pedagógica de la evaluación de los aprendizajes, porque se tiende a enfatizar la llamada función social (Quinquer, 1999).

La. función social de la evaluación se refiere a los usos que se dan de ésta más allá de la situación de enseñanza y aprendizaje, y que tienen que ver con cuestiones tales como la selección, la promoción, la acreditación, la certificación y la información a otros. Como ya se ha dicho, esta función ha tendido a prevalecer por encima de la anterior debido a la idea de que evaluar es aplicar exámenes al final del proceso instruccional o que es calificar y asignar un número que certifique si se ha aprendido o no.

Según Coll y Onrubia (1999), las funciones pedagógica y social son inherentes a toda evaluación educativa. De hecho, en ocasiones se encuentran confundidas y no resulta tan fácil disociarlas, tal y como intencionalmente fue pensada y si se alcanzaron o no las metas o intenciones para las que fue diseñada. Igualmente, sin la función pedagógica de la evaluación del proceso de enseñanza aprendizaje no se podrían realizar los ajustes que en un momento determinado se consideran necesariospara el logro de las metas educativas, ni se podría saber si se ha logrado el éxito deseado.

Por otro lado, la educación es una actividad social y socializadora y, por ende, sus metas por naturaleza son sociales. Toda propuesta educativa tiene un proyecto social y cultural, así como un cierto ideal de cómo formar hombres educados que se aculturen y socialicen para su inserción y/o participación en la posible transformación de su sociedad. En este sentido, la evaluación cumple su función social al acreditar o certificar, ante la sociedad y comunidad cultural, si los educandos han conseguido determinados logros académicos o si poseen determinadas capacidades para acceder a la cultura, ejercer determinadas funciones sociales o asumir ciertos roles en la misma.

Por ello, como señalan Coll y Onrubia (ob. cit), ambas funciones pueden considerarse en principio como compatibles, en tanto que responden a momentos diferentes en el proceso educativo. La función pedagógica es fundamental mientras ocurre el proceso (antes, durante y después del mismo); asimismo, la función social tiene pleno sentido cuando el proceso tiene su fin y el estudiante cumple un ciclo o se presta a insertarse en un contexto laboral. Ocurre que en muchas ocasiones se han malinterpretado dichas funciones o se les ha considerado como radicalmente opuestas, prevaleciendo una sobre la otra, como ya señalábamos líneas arriba.

La función pedagógica merece ser analizada y que se le dé el lugar que le corresponde por el importante papel que desempeña en la regulación del proceso de enseñanza-aprendizaje. En cuanto a la función social, resulta necesario comprender el sentido de su existencia y ponerle ciertos límites dentro de las prácticas escolares, porque en muchas ocasiones ha competido directamente con la función pedagógica y llega a anularla, debido a una inadecuada interpretación que se hace de la función social por la idea que prevalece en los centros escolares y la comunidad educativa general (personal docente, padres de familia, estudiantes) de ver a la evaluación relacionada con la calificación y la acreditación (se ha sobrevalorado la evaluación sumativa acreditativa) y como una práctica o un mecanismo que permite la clasificación y la selección de los estudiantes.

¿Qué es evaluar en el proceso Enseñanza - Aprendizaje?

Cuando se habla del concepto de evaluación, inmediatamente se asocia a la tarea de realizar mediciones sobre la importancia de las características de un objeto, hecho o situación particular. Sin duda, la evaluación incluye actividades de estimación cualitativa y/o cuantitativa, las cuales se consideran imprescindibles, pero al mismo tiempo involucra otros factores que van más allá y que en cierto modo la definen.

Evaluar, implica seis aspectos centrales (Jorba y Casellas, 1997;Miras y Solé, 1990; Santos, 1993; Wolf, 1988):

1. La demarcación del objeto, situación o nivel de referencia que se ha de evaluar: identificación de los objetos de evaluación. Se refiere principalmente a la evaluación dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje, y para cada aspecto en particular que se desee evaluar (por ejemplo, los aprendizajes de los estudiantes) habrá que considerar ciertos objetos de evaluación, lo que se refiere indudablemente a qué se quiere evaluar.

2. El uso de determinados criterios para la realización de la evaluación. Estos criterios deben tomar como fuente principal las intenciones educativas predefinidas en la programación del plan de clase,del programa y/o del currículo en cuestión. Existen dos tipos de criterios: de realización (nombran los actos concretos que se esperan de los estudiantes) y de resultados (contemplan aspectos tales como: pertinencia, precisión, originalidad, volumen de conocimientos utilizados, etcétera).
Evidentemente, en este caso, lo que interesa saber es si para un objeto de evaluación dado se han alcanzado los conocimientos correspondientes y en qué grado.

3. Una cierta sistematización mínima necesaria para la obtención de la información. La sistematización se consigue mediante la aplicación de las diversas técnicas, procedimientos e instrumentos evaluativos que hagan emerger los indicadores en el objeto de evaluación, según sea el caso y su pertinencia. Es claro que la selección y el uso de los instrumentos aproximan de lleno a la pregunta de con qué se va a evaluar.

4. A partir de la obtención de la información y mediante la aplicación de las técnicas será posible construir una representación lo más fidedigna posible del objeto de evaluación. Esta comprensión será más rica si se toma en cuenta un mayor número de elementos y fuentes para construirla.

5. La emisión de juicios. Con base en los puntos anteriores será posible elaborar un juicio de naturaleza esencialmente cualitativa sobre lo que se ha evaluado. Tras la confrontación entre los criterios predefinidos en las intenciones educativas y los indicadores emergerá este juicio valorativo que constituye la esencia de la evaluación. La elaboración del juicio permite realizar una interpretación sobre cómo y qué tanto han sido satisfechos los criterios del interés que originó la evaluación.

6. La toma de decisiones. Realizada a partir del juicio construido, constituye sin duda el porqué y para qué de la evaluación. Las decisiones que se tomen en la evaluación pueden ser de dos tipos: de carácter estrictamente pedagógico (para lograr ajustes y mejoras necesarias de la situación de aprendizaje y/o de enseñanza) y de carácter social (las cuales tienen que ver con asuntos como la acreditación, la promoción, etcétera).


La evaluación de los aprendizajes y la acción docente en los sistemas de educación en línea

Tal como sucede en los sistemas presenciales, una acción educativa exitosa requiere que el docente ofrezca la ayuda ajustada que los estudiantes necesitan en la construcción de sus propios conocimientos. Para poder desarrollar esta tarea, la herramienta más importante con que cuenta el docente es la evaluación.

Aquí cabe hacer explícito que el concepto de evaluación que se maneja es aquel que hace referencia a un proceso de supervisión y realimentación de la labor del estudiante durante el proceso de aprendizaje, para optimizar el mismo y sus resultados.

De esta manera, y de acuerdo con García Aretio (2002) la evaluación cumple diferentes funciones en el proceso de enseñanza aprendizaje:

  • Clarificar y ajustar objetivos y contenidos, ¿Son los objetivos realistas y evaluables?
  • Diagnosticar situaciones, ya sea el conocimiento de cada individuo o del grupo en su conjunto, con el fin de adecuar el proceso de enseñanza a sus posibilidades y limitaciones.
  • Mantener constantes los niveles académicos. La evaluación sirve de guía para cerciorarse sobre el rendimiento de los estudiantes y sobre las posibles desviaciones del itinerario formativo previsto que pudiera llevar a metas no deseadas.
  • Seleccionar o adecuar los conocimiento a necesidades sociales, ¿qué necesita o quiere aprender el estudiante? En función de su contexto social.
  • Motivar pautas de actuación de estudiantes y profesores. Una evaluación bien diseñada indica al estudiante qué, cómo y cuándo se estudia, y al profesor qué y cómo se enseña, con el fin de facilitar el logro de los objetivos de aprendizaje.
  • Predecir resultados. Una buena evaluación diagnóstica permite actuar con inmediatez para adecuar la acción educativa a los conocimientos, expectativas y condiciones de los estudiantes para facilitar su aprendizaje.
  • Orientar a los estudiantes. Con la finalidad de superar sus limitaciones para sacar provechos a sus habilidades, con el fin de maximizar sus resultados y su propio desarrollo.
  • Fundamentar la innovación. La investigación referida puede dar cuenta de la eficacia de nuevos métodos o estrategias didácticas, que inviten a un cambio que trasforme la estructura y elementos de la acción formativa.
  • Proporcionar información más allá del docente. Para la propia institución educativa, con el fin de tomar decisiones para mejorar la labor educativa.
  • Informar y orientar al estudiante. Con el propósito de hacerle participe de sus deficiencias o progresos y así ayudar y fijar mejor sus metas y aprendizajes.

Si bien estas funciones de la evaluación son comunes a todas las modalidades educativas, en los sistemas a distancia la realimentación que proporciona la evaluación se hace imprescindible. En esta modalidad los estudiantes precisan comprobar con inmediatez y frecuentemente si sus aprendizajes son sólidos, para en caso contrario, introducir los correctivos necesarios.

Retomando la Evaluación

LA EVALUACIÓN - Consideraciones generales

Es conveniente considerar el planteamiento de Melton (2002), quien expresa que "hay situaciones donde la evaluación podría ser utilizada primariamente para propósitos formativos y sin embargo donde existe una lógica muy fuerte para asignar calificaciones con propósitos sumativos."

Señala que ese enfoque se utiliza frecuentemente en la Open University del Reino Unido para el trabajo de proyectos, donde los estudiantes presentan planes antes de desarrollarlos por completo, los cuales son evaluados formativamente, pero a la vez son calificados de acuerdo a la medida en que reflejen las contribuciones de los estudiantes involucrados.

Según Melton esto tiene las siguientes ventajas:

Primero, asegura que los estudiantes no desperdicien tiempo y esfuerzo en esfuerzos mal dirigidos, ya que sus planes son cuidadosamente chequeados antes de implementar sus planes.

Segundo, aseguran que los estudiantes obtengan el reconocimiento apropiado en forma de calificaciones por el grado en que ellos contribuyen al desarrollo de sus planes. La calificación final alcanzada en el proyecto es así una indicación de la medida en que los estudiantes fueron capaces de producir sus propios planes y la extensión en que fueron capaces de desarrollarlos por completo.

Por último, con relación a los propósitos: formativo y evaluativo de la evaluación, es conveniente preguntarse cuales necesidades se están atendiendo. Estas necesidades fueron categorizadas por Nigthingale et al. (1996, citados por Morgan y O´Reilly, 2002) de la siguiente manera:

  1. Necesidades de los estudiantes, relacionadas con su progreso en los estudios, si están alcanzando el adecuado estándar y para obtener certificación de un nivel de logro.
  2. Necesidades de los profesores, en cuanto a conocer si sus alumnos están logrando los resultados pretendidos, si los materiales y actividades de enseñanza del curso son efectivos, y ser capaces de certificar que los estudiantes han alcanzado los estándares o los requerimientos.
  3. Necesidades de las instituciones tales como proporcionar evidencia del logro de metas institucionales, conocer si los programas y el personal docente son efectivos en sus metas establecidas, hacer reclamos a los empleadores relativos a las cualidades del graduado, certificar que los alumnos pueden ejercer en áreas vocacionales específicas, y hacer juicios sobre el acceso y admisión a programas.
    4. Necesidades de la comunidad, como conocer si las instituciones y docentes son efectivos y merecen continuar el financiamiento, si los estudiantes están debidamente preparados para sus carreras, y si la educación está siendo dirigida a alcanzar las necesidades más amplias y de largo plazo de la sociedad.

Es de observar que existe competencia en los propósitos formativos y sumativos de la evaluación, como es el caso de las necesidades de los alumnos, colocados como el centro del aprendizaje, pero cuyos méritos se juzgan generalmente de manera unilateral por parte del profesor. En búsqueda de cierto balance se han emprendido nuevas formas de evaluación, tales como la autoevaluación y la evaluación por pares. (Morgan y O´Reilly).

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Abrumado por las TIC

Siento que atravieso un momento critico, en mi participación en los escenarios de aprendizaje mediados por TIC.

Por una parte estamos inmersos con los cursos abiertos, así como proyectos personales como el Diplomado en Innovación Educativa con TIC, que pronto iniciaremos acá, en La Paz-Bolivia.

Considero que los trabajos colaborativos, permiten una mayor interacción y motivación en la participación.

Actualmente disponemos de un océano de conocimientos, pero en muchos casos con un centímetro de profundidad.

Por lo mencionado anteriormente, pensamos replantear estrategias y metodologías, para una eficiente participación en el curso DocTic, en particular.