martes, 7 de septiembre de 2010

La evaluación de los aprendizajes y la acción docente en los sistemas de educación en línea

Tal como sucede en los sistemas presenciales, una acción educativa exitosa requiere que el docente ofrezca la ayuda ajustada que los estudiantes necesitan en la construcción de sus propios conocimientos. Para poder desarrollar esta tarea, la herramienta más importante con que cuenta el docente es la evaluación.

Aquí cabe hacer explícito que el concepto de evaluación que se maneja es aquel que hace referencia a un proceso de supervisión y realimentación de la labor del estudiante durante el proceso de aprendizaje, para optimizar el mismo y sus resultados.

De esta manera, y de acuerdo con García Aretio (2002) la evaluación cumple diferentes funciones en el proceso de enseñanza aprendizaje:

  • Clarificar y ajustar objetivos y contenidos, ¿Son los objetivos realistas y evaluables?
  • Diagnosticar situaciones, ya sea el conocimiento de cada individuo o del grupo en su conjunto, con el fin de adecuar el proceso de enseñanza a sus posibilidades y limitaciones.
  • Mantener constantes los niveles académicos. La evaluación sirve de guía para cerciorarse sobre el rendimiento de los estudiantes y sobre las posibles desviaciones del itinerario formativo previsto que pudiera llevar a metas no deseadas.
  • Seleccionar o adecuar los conocimiento a necesidades sociales, ¿qué necesita o quiere aprender el estudiante? En función de su contexto social.
  • Motivar pautas de actuación de estudiantes y profesores. Una evaluación bien diseñada indica al estudiante qué, cómo y cuándo se estudia, y al profesor qué y cómo se enseña, con el fin de facilitar el logro de los objetivos de aprendizaje.
  • Predecir resultados. Una buena evaluación diagnóstica permite actuar con inmediatez para adecuar la acción educativa a los conocimientos, expectativas y condiciones de los estudiantes para facilitar su aprendizaje.
  • Orientar a los estudiantes. Con la finalidad de superar sus limitaciones para sacar provechos a sus habilidades, con el fin de maximizar sus resultados y su propio desarrollo.
  • Fundamentar la innovación. La investigación referida puede dar cuenta de la eficacia de nuevos métodos o estrategias didácticas, que inviten a un cambio que trasforme la estructura y elementos de la acción formativa.
  • Proporcionar información más allá del docente. Para la propia institución educativa, con el fin de tomar decisiones para mejorar la labor educativa.
  • Informar y orientar al estudiante. Con el propósito de hacerle participe de sus deficiencias o progresos y así ayudar y fijar mejor sus metas y aprendizajes.

Si bien estas funciones de la evaluación son comunes a todas las modalidades educativas, en los sistemas a distancia la realimentación que proporciona la evaluación se hace imprescindible. En esta modalidad los estudiantes precisan comprobar con inmediatez y frecuentemente si sus aprendizajes son sólidos, para en caso contrario, introducir los correctivos necesarios.

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